Hoy no platicaré de la Dossier # 3 ni de la # 4, haremos un espacio más bien haré un espacio, una tregua y me compartiré con ustedes, dejando fluir mis recuerdos de aquella adolescencia que iré plasmando en este espacio alternando con mi mundo de ideas.
A mis escasos 7 años le pregunte a mi madre ¿Porque hay gente que ayuda y hay gente que destruye?
Fue sin lugar a dudas que por primera vez hice conciencia y tuve la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo, a partir de ese día supe que tenía la capacidad de ayudar, aunque mis pasos pocas veces han seguido con éxito ese tan anhelado y escondido ser que habita en mí, alguna vez en mis intentos fallidos de saber que era lo que quería en mi vida conocí al Maestro Francisco Gusol.
Fue una mañana como tantas en la preparatoria. Estaba sentada en mi siempre en el odioso pupitre cuando, a lo lejos, escuché unos zapatos de goma rechinando en el piso estrictamente pulcro del pasillo. Discretamente, me levanté y salí al encuentro de esos pasos que se aproximaban. Fue entonces cuando vi por primera vez al maestro Gusol, cuando vi esa forma tan sencilla de contonearse por las aulas, esa sonrisa tan característica, esa desfachatez tan peculiar e irremediable; todo, todo eso en él que anunciaba la presencia de un hombre fuera de lo común en medio de ese colegio tan anodino.
A mis escasos 7 años le pregunte a mi madre ¿Porque hay gente que ayuda y hay gente que destruye?
Fue sin lugar a dudas que por primera vez hice conciencia y tuve la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo, a partir de ese día supe que tenía la capacidad de ayudar, aunque mis pasos pocas veces han seguido con éxito ese tan anhelado y escondido ser que habita en mí, alguna vez en mis intentos fallidos de saber que era lo que quería en mi vida conocí al Maestro Francisco Gusol.
Fue una mañana como tantas en la preparatoria. Estaba sentada en mi siempre en el odioso pupitre cuando, a lo lejos, escuché unos zapatos de goma rechinando en el piso estrictamente pulcro del pasillo. Discretamente, me levanté y salí al encuentro de esos pasos que se aproximaban. Fue entonces cuando vi por primera vez al maestro Gusol, cuando vi esa forma tan sencilla de contonearse por las aulas, esa sonrisa tan característica, esa desfachatez tan peculiar e irremediable; todo, todo eso en él que anunciaba la presencia de un hombre fuera de lo común en medio de ese colegio tan anodino.
Las habladurías no pudieron hacerse esperar de las niñas huecas y fresas que criticaban su aspecto tan desalineado y cuchicheaban por los recovecos ¡Wuacala! ¡ su pantalón es del mercado!, ¡su camisa no esta perfectamente planchada!, ¡sus zapatos se paraban solos de tanta boleada!, pero ninguna de ellas resistió perderse de la novedad llegando puntualmente a la clase de filosofía y letras que impartía en el salón contiguo, su clase la impartía con tal entrega y dedicación que llegó a cautivar siendo una de las clases favoritas y más socorridas de esa generación de niñas plásticas, donde por instantes de conocimiento de sí mismas dejaron de hablar de las nuevas bubis, de las uñas de gel y de obsesivo arreglo personal tan vano y trivial como ellas, dejando por primera vez en su vida salir de su boca rellena de colágeno su sentir sin el tan trillado ¡O sea!¡Que Onda!
El Maestro Gusol era un hombre de extracto jodido como él lo decía, que arrastraba vicios de la juventud, en su trayecto de vida no siempre demostró ser un hombre de lucha, de convicción y de admiración, aunque su forma de ser iba contra la corriente, obstinado soñador, e idealista con una capacidad extraordinaria de raciocinio.
Vivió por mucho tiempo en las calles entregado a los vicios más burdos que ofrece la vida terrenal, pero alguna vez se topo con un ser que le brindó un trato digno y le brindo ayuda, fue por primera vez que el sintió que podía salir de ese mundo, como era parte de él y le había tomado gran afecto, quizó darse la oportunidad de conocer el otro lado de la moneda, dispuesto a sobresalir, terminó con éxito la primaria y así consecutivamente consiguiendo la tan deseada beca para un doctorado en teología impartida por la Ibero.
Para mantener el tan caro vicio del conocimiento, cantaba en los camiones demostrando así nuevamente su tan admirable sencillez, un día como él nos contó en una clase, donde la desesperación y lucha de sí mismo lo hacían sentir despreciable, pensativo agarro el periódico de un mes anterior para criticar nuevamente al orejón y vio el anuncio solicitando un maestro que impartiera clases de filosofía en una preparatoria, él incrédulo por su falta de ropa digna para impartir cátedra en una escuela tan nice, agarro el saco que le había ganado a un teporochín en sus andanzas por las calles, con un calcetín de un color y otro de otro, se lanzó al ruedo, siendo aceptado por la dueña del colegio., no por su apariencia, si no por su tan extenso y exquisito curriculum, fue así como tuve el placer de conocerlo y aprender de él.
Pero lo que mi mente recuerda con más júbilo por la lección que tuve, fué esa tarde en tepito, cuando me presento al hombre que le extendió la mano años atrás cuando nadie daba un quinto por él, fue cuando conocí el poder del amor al prójimo en la adversidad, esa mañana lo acompañe a revivir lo que por años de largo y estricto estudio lo habían alejado.
Saludando sin temor a ser sorprendido con un asalto por el grupo de niños de la calle, que al verlo con gran afecto corrían a darle la bienvenida.
Fue un día de arduo trabajo de convencimiento ya que los niños de la calle son muy incrédulos, el objetivo era conseguir que los niños se convencieran que podíamos ayudarlos.
Moríamos de hambre daban las 7:00 de la noche y no habíamos probado bocado, escuche de pronto una voz que con gran seguridad nos dijo:
“Después de alimentar el alma es hora de alimentar el cuerpo”, abrazando a los niños con amor y aceptación a pesar de su aspecto tan gruñón, caminamos sin rumbo, mi sorpresa fue cuando nos topamos frente a un vip´s, mi reflejo en el vidrio denotaba a una Alynne fatal y chamagosa producto de mi tan larga estancia en las calles de tepito.
Mientras me observaba con desprecio a mí misma, el Padre sin prejuicio alguno aunado a sus palabras abrió sin mesura la puerta del dichoso restaurante, mis tontos y absurdos prejuicios me hicieron dar un paso a tras mientras juzgando sin medida mi apariencia, los niños de la calle al contrario de mí tan escrupuloso y absurdo comportamiento, entraban con gran alegría, me quite mi tan estúpido pensamiento de etiqueta corrí con ellos y entramos como Juan en su casa,
Las caras de alrededor no dejaban de mostrarse con desagrado, hubo señoras que al ver a los niños demostraban su tan baja educación tapándose la nariz en señal de asco y los niños sin prejuicio alguno se apresuraron a sentarse en la mesa más grande que encontraron, comimos como reyes, pero mi preocupación fue al darme cuenta que no contaba con un centavo en la bolsa de mi pantalón y sonrojada me acerque al Maestro Gusol para comentarle que no tenía para pagar mi tan exquisita comida y con una carcajada me dijo: ¡ No eres la única! todos los que nos encontramos en esta mesa no contamos con un solo centavo para pagar esta larga cuenta, mis nervios de apoderaron de mí y no podía dejar de voltear a todos lados mostrando mi tan denotada inseguridad., El Padre se levantó de la mesa y se dirigió a la mesa contigua en la cual se encontraban dos comensales de edad avanzada, con voz grave se presento de la siguiente manera:
¡Buenas tardes! tan apreciados señores, mi nombre es Alejandro pero la gente me conoce como el Padre Chinchachoma, vine a este restaurante acompañado de mi apreciable familia que se encuentra en la mesa contigua, por desgracia se me ha olvidado la billetera dentro de mi otro pantalón y no tengo como pagar la cuenta podrían ser tan gentiles de ayudarnos en esta penosa situación.El señor sin dudarlo un instante, se paró de la mesa, saco su billetera y con un gesto de admiración extendió la mano expresando el gusto de conocerlo.(pago la cuenta)
Esa tarde conocí al único hombre que le había brindado su amor y confianza al tan señalado y rechazado Maestro Gusol su nombre era Chinchachoma
Esa noche bendita conocí el otro lado del ser donde la humildad, la entrega, la aceptación y su tan peculiar vocación demostraron sin duda el amor de dos hombres a su especie.
“Siempre que mis ojos sean sorprendidos y asombrados con el nacimiento de un nuevo ser, indudablemente sé que Dios no ha perdido la fe en el ser humano”
*Con tristeza debo mencionar que los dos maestros (verdaderos jugadores de la mente) que cito en este relato ya no existen, en el mundo terrenal, pero jamás desaparecerán de la sonrisa eterna del recuerdo
Alynne Aleph

16 comments:
Hola
que interesante y a la vez impactante, conocer gente importante siempre es agradable, pero mas cuando tienen un ideal en la vida y luchan por ella.
saludos
WOU
QUE LINDA HISTORIA
EL AMOR EXISTE ... SIEMPRE HA EXISTIDO
Saludos אג
Recuerdo a Chinchachoma cuando salía en el radio o en la TV, era un tipazo
Mi querida Aleph...
Gracias por compartir tu experiencia, ya que me devuelves la fé en el ser humano... en que este mundo puede ser mejor, si nosotros lo deseamos.
Me lo llevo conmigo.
Gracias por ser como eres.
Yo también recuerdo a Chinchachoma. Realmente fuiste una afortunada. Tu maestro de Filo se merecía este post. Dejan huellas maestros así.
Saludos
¡Que bendición haber conocido al padre Chinchachoma!
Saludos
¡¡GRACIAS A TODOS POR SUS COMENTARIOS!!
EDUARDO:
Así es, pero lo más sorprendente es saber que todo el mundo tiene la capacidad de ayudar, pero a veces nos vamos más por lo etéreo y esa capacidad la relegamos.
ZACK:
Un hombre que comprendio que somos parte de un todo.
CRISTY:
Mi chiquilla que esta cruzando por el mal de amores eres una lindura!!
PIEL:
Eres excepcional!! tú más que nadie sabe como expresar las más recovecas sensaciones del hombre.
ANGEEK Y UNKNOWN SOLDIER:
Sí fué una vivencia muy especial y ahora sigo siendo afortunada al tener el honor de conocerlos y que compartan conmigo una parte de su bello ser.
DEESSIRE:
A veces vemos solo el otro lado de la moneda y no apreciamos la dualidad del hombre y su capacidad que tiene para equilibrarla.
SUERTUDOTA:
Vaya que haber conocido a ese personajote.... la historia fue fasinante...
saludos......
Aleph
No dejas de sorprenderme...!!
bella historia, excelente enseñanza...
besos
otro=personaje=digno=de=conocerse=pancho=cachondo
WAW!!!! de verdad qeu has sido afortunada en conocer a estas personas y dejarte vivir lo que tenias que vivir. aun con prejuicios, con lo que viniera, de verdad que afortunada y que manera tan linda de contarlo
un beso alynne
De verdad que hay personajes que no tienen prejuicios, temores, o algún tabú de lo que nosotros y nuestra sociedad acostumbramos... maravillosa historia... Salu2
Sigues siendo digan de toda mi admiración princesa... ya regresé...
Besos
MI NOMBRE ES EDGAR, VIVO EN L.A. Y EL DIA DE HOY RECORDABA CON NOSTALGIA A EL "PADRE". BUSCANDO ALGUNA INFORMACION SOBRE EL ENCONTRE ESTE SITIO. YO SOY UNO DE SUS HIJOS, A MI IGUAL QUE A TANTOS OTROS TAMBIEN ME TENDIO LA MANO Y ME ABRIO LAS PUERTAS DE SU CASA CUANDO ME ENCONTRO VIVIENDO EN LA CALLE Y COMIENDO DE LOS BOTES DE BASURA, AHORA SOY UN HOMBRE DE 34, DE PROVECHO Y ETERNAMENTE AGRADECIDO POR HABER TENIDO LA FORTUNA DE CONOCERLO TAN DE CERCA Y POR HABER RECIBIDO TANTO DE EL, AHORA EN EDAD ADULTA VEO EN MI PERSONA LA INFLUENCIA QUE ESE TIEMPO JUNTO A EL DEJO.
GRACIAS POR COMPARTIR TU HISTORIA ME TRAJO MUCHOS RECUERDOS.
blog=fresa=entre=los=fresas=no=escribe=mas=falsa=creatividad
Que linda vivencia tuviste con el me inpresiono mucho,te doy las gracias por escribir sobre el te comento que yo soy hija de un nino que se crio con el despues, mi pdre fallecio ala edad de 23 anos y me dejo de 4 anos despues tuve el placer de conocer al que decia que yo era su nieta fue una gran persona para mi y para mi familia. saludos.
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